¿Han visto el mar? Sí, en el mapa

Por María Bravo Ortega (Nexos Comunitarios)

Yo tenía un sueño, vivir con una comunidad alto-andina. Este sueño me trajo hasta Perú, en concreto, hasta Cuncani, una comunidad alejada en medio de un paisaje paradisiaco, altísimas montañas de un verde especial, mezcla del pasto con flores y musgos de tonalidades verdes, amarillas y ocres. Los nevados parecen tocar la neblina que se desplaza como jugando al escondite, aparece y desaparece entre los picos; las cascadas de agua se precipitan por las laderas con devoción, su juego acaba en el rio estrellándose por las rocas, cantando la canción que solo el agua, al precipitarse, sabe cantar.

Ahí, en ese lugar están los niños y niñas en la escuela, desconocedores de las tecnologías y de la vida que transcurre más allá de su Cuncani, como mucho llegaron hasta Lares, la población más cercana a ellos a la cual llegan, principalmente, tras dos horas de caminata ya que no disponen de transporte público.

Ahí, en ese lugar me encontré con la esencia más pura, niñas y niños inocentes, limpios de alma, desconocedores de la vida que hay más allá de su mundo, un mundo que mostrado a través de fotografías les abre los ojos; hace poco les pregunté: ¿han visto el mar? Si, en el mapa, contestaron alegres, con una inmensa sonrisa.

Cuando les mostré fotos del mar y les dije que se podían bañar, no daban crédito a lo que oían, ¿bañarse en el mar? Noooo…. decían con caritas de asombro y esa mezcla de incredulidad que solo da la inocencia.

Llevar a estos niños a ver el mar pues no saben lo que es una ola, es un sueño para Nexos Comunitarios, un sueño quizá para esta Navidad 2018. ¿Qué te parece la idea?

Quizá juntos podemos cambiar la respuesta a esta pregunta.

 

 

 

 

 

 

 

 

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El reto Chasqui: aceptado y cumplido

Por Nicholas Bruce (Periodista, Miembro del Consejo Consultivo de Nexos Comunitarios)

Andrew, Kenji y Sr. Nico, socio de la comunidad de Cuncani quien muy amablemente los acompañó durante la caminata.

Un reto pretende ser simplemente eso, un reto. Algo extra ordinario. Algo que demanda extra esfuerzo. Al final, algo que puede otorgar extra satisfacción. Hacer una caminata por 13 horas seguidas a más de 4,000 metros no es  una tarea fácil. Manejar bicicleta por 11 horas consecutivas es una hazaña a cualquier altura. Los esfuerzos de Kenji y Andrew son fenomenales y los aplaudimos. No solo por estos números, sino también por su persistencia para continuar a pesar de haber hecho una visita al centro de salud durante el camino. Incluso después de tener un problema con la rodilla.  Incluso después de manejar con una bicicleta que solo permitía avanzar en un cambio.  Aun después de algunas demoras y de más horas de las planificadas. Aun este duo, persistió y supo sudarla.

Además de esto, el propósito del reto, no fue el enfocarse en los valientes extranjeros. Nada para vanagloriarse. El propósito fue traer algo de luz y atraer la atención porque a pesar del esfuerzo, éste fue por días, un fin de semana. Esfuerzos extra ordinarios son hechos a diario por la gente que vive en Cuncani.  Residentes de Cuncani. Los descendientes de los chasquis. Muchas generaciones, por muchos años,  han hechos caminatas en las aisladas comunidades de los Andes, en y alrededor de Cuncani.  Así como aplaudimos a Kenji y Andrew por la no pequeña hazaña, esperamos atraer la atención y reconocimiento sobre aquellos que hacen este esfuerzo cada día. De todas maneras, muy bien hecho.

Chasqui challenge: accepted and applauded

By Nicholas Bruce (Journalist, Nexos Comunitarios Advisory Board)
In this picture: Andrew, Nico & Kenji. Nico is one of our partners from Cuncani, who kindly joined the challenge on the first day.

A challenge is meant to be just that. Extra ordinary. Extra demanding. In the end, extra rewarding. Hiking 13 straight hours at over 10,000 feet above sea level is no easy task. Cycling 11 consecutive hours is a feat at any altitude. The efforts of Kenji and Andrew were phenomenal and we applaud them. Not just because of these numbers, but the persistence to continue even after a trip to the health center. Even after a nagging knee injury. Even after a bicycle with a single working gear. Even after a long delay and hours past the projected finish. Still the duo continued, persisted, sweated it out.

Beyond that, and the whole purpose of this challenge, was not to focus on the foolhardy foreigner. Not to show off and showcase. The purpose was to bring some light, shed some awareness that when all is said and done, this was two days, one weekend. Extra ordinary efforts of energy are being made and consumed and created and challenged and met every day by very ordinary people. Residents of Cuncani. Their chasqui descendants. Their enthusiastic offspring. Generations have made treks high in the isolated communities of the Andes, in and around Cuncani, for ages. As we applaud Kenji and Andrew for no small feat of their own, we aim to bring attention and praise on those who do this most every day in slightly different manners. Well done all around.