The eNCounter Program: Considering Your Future Every Step of the Way

By Justin Wood.

Entry level. They can be frustrating words for millennials these days.

When I finished university – part of the class of 2013 – I stepped into a job market that was full of opportunity, but not the kind I was expecting. More applications than I care to remember listed prior experience, sometimes years worth, as a requirement for full time, paid positions. I could never quite understand how graduates, fresh out of finals, were supposed to have experience under their belt – but so it was. In the meantime, employers eagerly filled unpaid internships and advertised volunteer placements. The internship seemed to constitute a new rite of passage that granted access to “entry level” career opportunities.

After completing my degree it quickly became clear that paid, full-time work was scarce in my particular sectors of interest. Having just finished four years of school, unpaid work wouldn’t be sustainable for long. So, as many graduates did, I too broadened my scope and took opportunities as they came, wherever they came from. I searched for paid work in related fields. I took unpaid work on the side. I tried to capitalize on every learning opportunity that presented itself. My goal was to build a resume of transferrable skills that, in time, would help me transition into the positions I was most interested in.

Sunny skies over Urubamba, Peru, home of the Nexos Comunitarios development office. December, 2015.
Sunny skies over Urubamba, Peru, home of the Nexos Comunitarios development office. December, 2015.

In the fall of 2015, after a brief stint with a research institute and a season in government, I took a position with a small development organization in Peru. Nexos Comunitarios provided me with my first exposure to development work and the day-to-day operations of a not-for-profit. As a development student, this was an opportunity I had been patiently waiting for.

Nexos Comunitarios (NC) is a Peruvian non-profit organization working in the High-Andean communities of South-Eastern Peru. NC, as an organization, focuses its efforts on fostering human capital in some of the most remote indigenous communities in the Andes. Currently, NC is working on community projects related to nutrition, food security and elementary education. To fund their work, NC provides foreign post-secondary students with opportunities to travel and learn with the organization on short-term exposure trips.

I arrived for my three-month placement with NC in October 2015. One of my tasks was to help develop a new program for foreign students; one that was longer in duration and offered a more comprehensive learning experience. Having studied development and public policy, I seized the opportunity to design a program that responded to a very specific need. It started with a couple basic questions: what experiences would be most helpful to students seeking careers in development, policy or non-profit work? What skills could NC equip students with to better position them for entry-level positions?

With these questions in mind, the eNCounter Program was formed. The eNCounter Program revolves around four components of active learning: 1) practical skill building in development and non-profit management 2) academic learning 3) language training, and 4) cultural exposure and engagement. Each component of the program is designed to be an asset; to appeal to future employers.

We wanted to ensure the fundamentals of non-profit management were covered; the importance of budgetary, financial, and contingency planning, for example, and the steps in a typical grant application. We wanted to open participants up to new perspectives in academia through study in South America, and simultaneously enhance students’ resumes by offering formal certificates for completed courses taught by the Pontificia Universidad Católica del Peru. We recognized the importance of language as an asset in the workplace, and have coordinated with local, Peruvian instructors to offer intensive language training, and we have provided opportunity for both structured cultural engagement and leisure exploration to round out students’ experience in Peru. Together, we tried to ensure that every experience in the eNCounter Program would be helpful to students in launching their careers.

Interview photo in Cuncani during the exploration work with Carleton University students in June, 2015.
Interview photo in Cuncani during the exploration work with Carleton University students in June, 2015.

After nearly 10 years of work, both in student programs and development, Nexos Comunitarios is excited to continue building on the efforts and experience of its predecessor, Nexos Voluntarios, with the launch of the eNCounter Program. Through the sharing of knowledge and experience, NC hopes to provide future development workers, policy experts and non-profit leaders with the skills and experiences essential for success. Our mission was to create a program that would be an asset to participants launching their careers, and their futures. We hope your encounter with Nexos Comunitarios will be just that!

For more information please visit our website.

El Cuncani que nos enseña

 

Por Carlos Kamisaki (Universidad de Piura & Nexos Comunitarios)

Camino a Cuncani
                   Camino a Cuncani

En Julio del 2015, estudiantes de la Facultad de Psicología  de la Universidad de Piura (UDEP) viajaron a Urubamba participando en el Programa de Aprendizaje de nuestra organización, Nexos Comunitarios (NC) Además de las actividades que los profesores y las alumnas y alumnos habían preparado, los participantes aprenderían de las comunidades con las que trabajamos.

Para mí, como estudiante de UDEP y miembro de NC, fue especial ser parte de esta experiencia. Me entusiasmaba vivir  nuevamente en las realidades en donde trabajamos, pero esta vez acompañado de un grupo distinto de personas. Antes de su llegada, pensaba en cuál sería la actitud de los estudiantes, estableciendo relaciones con otras peruanas y peruanos, en un contexto completamente distinto   al de la ciudad en donde vivimos (Lima).

Tan importante como la reacción de mis compañeros, era para mí, la actitud de las personas del valle. Cómo actuarían mis amigos  y amigas de de Media Luna en el momento de presentar su propuesta de turismo. En realidad, todos nosotros, los miembros de NC, teníamos muchas expectativas respecto a este programa, era la primera vez que recibíamos a un grupo de estudiantes, peruanos, tan grande. Usualmente, son extranjeros los que participan de los programas.

Después del primer día, los varones nos separamos para viajar a Cuncani. Ya en la escuela,  nos instalamos en donde nos quedaríamos a dormir y experimentamos el frío, la incomodidad, el esfuerzo por la altura y muchos otros aspectos propios de la vida  en la montaña. En el almuerzo comimos en el comedor de la Escuela de Cuncani, que es el lugar en donde ser sirve el Programa de Almuerzos que lidera NC.

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Realizando actividades con las niñas de la  Escuela de Cuncani

Es increíble para mí pensar, cómo estamos unidos en un mismo territorio, pero ir de un lugar a otro, me hace sentir que estoy en un lugar completamente desconocido. Nuestros compatriotas en Cuncani visten de colores y se expresan en una lengua que no forma parte de nuestras costumbres (Quechua) , a pesar que la existencia del Quechua se remonte a etapas anteriores a la llegada de  los españoles. Mientras recorríamos  la comunidad, les comentaba sobre nuestra  lucha contra la anemia, y cómo la hemos venido venciendo gracias a la dedicación del equipo NC y la generosidad de los padrinos del programa.

Los talleres que los alumnos prepararon tuvieron como objetivo  que las niñas y los niños logren reconocerse a sí mismos, que aprecien sus valores y que persigan sus sueños. Mientras se desarrollaban los talleres, íbamos aprendiendo sobre su cultura, el valor que le  de la tierra, recordándonos la inocencia que vamos perdiendo al crecer. Disfruté mucho viendo sus sonrisas, pues me recordaban que podemos ser felices sin complicarnos con cosas materiales.

IMG_9963El grupo se repartió las tareas, lo que les permitió decidir qué actividades serían apropiadas según la edad. Todos trabajamos con los más pequeños, porque era el grupo de estudiantes más demandante. Si bien tuvieron un desempeño muy bueno, la barrera del idioma nos complicaba interactuar al 100%. De no ser por el profesor Anacleto, quien nos ayudó con el Quechua, realmente no hubiésemos podido llegar a compartir tanto.
Mientras el tiempo iba pasando, seguían apareciendo varios momentos especiales, uno de ellos fue cuando las niñas y niños más pequeños, nos enseñaron sus cuadernos con trazos  de cómo  ellos escribirían  sus nombres en español. Porque el Quechua es lo normal para ellos, pero el español lo aprenden para poder relacionarse con visitantes. Sin embargo, tuve que reconocer, que somos nosotros quienes tenemos que adaptarnos a su comunidad, respetar y admirar su cultura, aprender de su trabajo y su dialecto. Más y más, reafirmaba mi interés en trabajar para acompañarlos a tener  más oportunidades para ellos. Como cualquier niño que empieza a andar en este mundo, los de Cuncani también son brillantes, creadores, fuertes, inteligentes y con un respeto por la tierra muy especial, uno que no he visto en la ciudad, jamás.

IMG_9878Sin temor a equivocarme, siento que en esos días aprendimos más de lo que esperábamos. Es decir, los talleres fueron importantes, pero creo que más poderoso es el cambio que puede tener  quien aprenda de la realidad de nuestras comunidades. Finalmente regresamos a Urubamba para juntarnos con las chicas. Ellas habrían tenido su experiencia y sus propias conclusiones. Por nuestra parte, cada uno quería regresar a casa y contarle a todos lo que habíamos aprendido.

Las actitudes en las que tanto pensaba antes de iniciarse el programa, fueron muy reconfortantes. Mis amigos y amigas en Media Luna hicieron un extraordinario papel presentando sus talleres y demostraron una vez más que su trabajo en turismo rural es maravilloso; uniendo no solo a los extranjeros con esta mina de belleza que es el Perú, sino también a nosotros mismos peruanos, quienes tenemos la suerte de vivir en esta parte del planeta.

Quiero terminar de contar mi experiencia, animando a más personas a que se animen a trabajar por el cambio a que sean el cambio, así como lo intentamos nosotros. Siempre hay un espacio para quien quiere conocer más sobre otros espacios, sobre Desarrollo Humano Responsable. El futuro aguarda y cada persona es pieza clave para lo que nos falta alcanzar.

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