¿Terrorismo?, ¿conflicto armado?, ¿violencia política?

Por Iván Ramírez Zapata (*)

Estas son algunas de las palabras que usamos para referirnos al periodo de violencia armada generalizada que el Perú vivió entre los años 1980 y 2000. Todas tienen algún sustento. En efecto, las acciones terroristas fueron la táctica más usada; fue, además, un conflicto prolongado entre fuerzas organizadas; fue también un periodo en donde detrás de las acciones terroristas hubo ideologías políticas llevadas a su extremo más radical. No se trata, pues, de meros caprichos o de conceptos tendenciosos; son palabras que logran describir una parte de la historia que el Perú vivió por aquel entonces.

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Fuente: ictj.org

Una historia de oprobio marcada por la pérdida de miles de vidas. No importa mucho, creo, si las víctimas mortales fueron 10 mil, 20 mil, 50 mil o 70 mil. El hecho es que fueron miles, y que fueron sobre todo aquellos que se encontraban ya en situación de exclusión: quechuahablantes, agricultores, personas analfabetas o que no pudieron acceder a más años de educación. Ellos fueron los más afectados. No los únicos, por supuesto. Usted, que lee estas líneas, seguramente tiene algún amigo, pariente o conocido que sufrió de forma directa el embate de la violencia.

Pero el periodo no solo trajo muertos, sino otro gran abanico de resultados: miles de huérfanos, miles de mujeres violadas o sexualmente vejadas, personas injustamente metidas en la cárcel, más de medio millón de peruanos sufrieron desplazamiento forzado. En el camino, cundió la desconfianza y el miedo. Las comunidades vecinas se comenzaron a mirar con recelo. Al camuflarse entre la población, Sendero podía ser cualquiera: tu primo, tu vecino, tu hijo, el amigo de la universidad, la mamá de tu enamorada, el maestro del colegio de tus hijos… En circunstancias tan críticas, los odios se agrandan, las antiguas rencillas se acentúan y el criterio moral tambalea. Los espirales de violencia causan eso: todos nos envilecemos un poco y tomamos decisiones que en circunstancias normales no tomaríamos. Y entonces uno decide que mejor es matar al vecino antes de que el vecino lo mate a uno, o que hay que denunciar a ese tipo raro que vive en la cuadra porque de seguro es terrorista aunque no se tenga certeza de ello. Los vínculos sociales, en resumen, se resquebrajan.

Y ese es una de los legados más nefastos de ese periodo y que hasta hoy hace estragos en la sociedad. Legados que nos hacen ver al militar como un tipo sin sentimientos que solo sabe abusar y matar, cuando detrás de él puede haber también un drama, el drama de alguien que quizás perdió una parte de su cuerpo o quedó inválido, y que ahora está olvidado por el Estado, o el drama de quien vio morir a sus compañeros y descarga sus traumas de guerra golpeando a su familiar. Legados que nos hacen creer que los hijos de subversivos son tan culpables como sus padres y que nos impiden pensar en lo difícil de una infancia viendo a tus progenitores haciendo cosas que no entiendes, llegando de madrugada o desapareciéndose algunos días para huir del rastreo policial, o teniendo quizás que visitarlos a la cárcel y cargar con el hecho de que bien pueden haberle quitado la vida a alguien más. Legados que nos hacen ver a los activistas de derechos humanos como defensores de terroristas, sin detenernos a pensar en las amenazas a su vida e integridad que pueden haber experimentado, amenazas provenientes tanto de malos militares como de los subversivos mismos, que despreciaban cualquier doctrina basada en la idea de derechos humanos…

Podría dar otros ejemplos pero no quiero cansar al lector. Solo pensemos en que detrás de los adjetivos que a veces usamos fácilmente para descalificar, o de las opiniones que podemos soltar con ligereza, hay historias que mezclan sentimientos y motivaciones difíciles y desordenadas sobre las que no es fácil reflexionar. Si acaso tiene algún sentido hablar de “reconciliación”, esta tiene que empezar por escuchar estas historias, preguntar sobre ellas y, mostrar una voluntad comprensión. Y si acaso vamos a criticar los motivos, razones o conductas presentes en aquello que nos están contando, hagámoslo con la serenidad y la pausa que toda experiencia complicada exige.

(*) Egresado de antropología (UNMSM). Fue asistente del proyecto museográfico del Lugar de la Memoria, la Tolerancia e Inclusión Social. Investiga temas de conflicto armado, democracia y posconflicto.

 

 

 

The eNCounter Program: Considering Your Future Every Step of the Way

By Justin Wood.

Entry level. They can be frustrating words for millennials these days.

When I finished university – part of the class of 2013 – I stepped into a job market that was full of opportunity, but not the kind I was expecting. More applications than I care to remember listed prior experience, sometimes years worth, as a requirement for full time, paid positions. I could never quite understand how graduates, fresh out of finals, were supposed to have experience under their belt – but so it was. In the meantime, employers eagerly filled unpaid internships and advertised volunteer placements. The internship seemed to constitute a new rite of passage that granted access to “entry level” career opportunities.

After completing my degree it quickly became clear that paid, full-time work was scarce in my particular sectors of interest. Having just finished four years of school, unpaid work wouldn’t be sustainable for long. So, as many graduates did, I too broadened my scope and took opportunities as they came, wherever they came from. I searched for paid work in related fields. I took unpaid work on the side. I tried to capitalize on every learning opportunity that presented itself. My goal was to build a resume of transferrable skills that, in time, would help me transition into the positions I was most interested in.

Sunny skies over Urubamba, Peru, home of the Nexos Comunitarios development office. December, 2015.
Sunny skies over Urubamba, Peru, home of the Nexos Comunitarios development office. December, 2015.

In the fall of 2015, after a brief stint with a research institute and a season in government, I took a position with a small development organization in Peru. Nexos Comunitarios provided me with my first exposure to development work and the day-to-day operations of a not-for-profit. As a development student, this was an opportunity I had been patiently waiting for.

Nexos Comunitarios (NC) is a Peruvian non-profit organization working in the High-Andean communities of South-Eastern Peru. NC, as an organization, focuses its efforts on fostering human capital in some of the most remote indigenous communities in the Andes. Currently, NC is working on community projects related to nutrition, food security and elementary education. To fund their work, NC provides foreign post-secondary students with opportunities to travel and learn with the organization on short-term exposure trips.

I arrived for my three-month placement with NC in October 2015. One of my tasks was to help develop a new program for foreign students; one that was longer in duration and offered a more comprehensive learning experience. Having studied development and public policy, I seized the opportunity to design a program that responded to a very specific need. It started with a couple basic questions: what experiences would be most helpful to students seeking careers in development, policy or non-profit work? What skills could NC equip students with to better position them for entry-level positions?

With these questions in mind, the eNCounter Program was formed. The eNCounter Program revolves around four components of active learning: 1) practical skill building in development and non-profit management 2) academic learning 3) language training, and 4) cultural exposure and engagement. Each component of the program is designed to be an asset; to appeal to future employers.

We wanted to ensure the fundamentals of non-profit management were covered; the importance of budgetary, financial, and contingency planning, for example, and the steps in a typical grant application. We wanted to open participants up to new perspectives in academia through study in South America, and simultaneously enhance students’ resumes by offering formal certificates for completed courses taught by the Pontificia Universidad Católica del Peru. We recognized the importance of language as an asset in the workplace, and have coordinated with local, Peruvian instructors to offer intensive language training, and we have provided opportunity for both structured cultural engagement and leisure exploration to round out students’ experience in Peru. Together, we tried to ensure that every experience in the eNCounter Program would be helpful to students in launching their careers.

Interview photo in Cuncani during the exploration work with Carleton University students in June, 2015.
Interview photo in Cuncani during the exploration work with Carleton University students in June, 2015.

After nearly 10 years of work, both in student programs and development, Nexos Comunitarios is excited to continue building on the efforts and experience of its predecessor, Nexos Voluntarios, with the launch of the eNCounter Program. Through the sharing of knowledge and experience, NC hopes to provide future development workers, policy experts and non-profit leaders with the skills and experiences essential for success. Our mission was to create a program that would be an asset to participants launching their careers, and their futures. We hope your encounter with Nexos Comunitarios will be just that!

For more information please visit our website.

Cuncani: el hogar de la sonrisa

Por Verónica Franco.

Pocas veces he tenido la oportunidad de vivir experiencias que signifiquen un impacto emocional importante. A veces suceden sin siquiera esperarlas o buscarlas. Cuncani resultó ser una inesperada y maravillosa combinación de emociones.

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              Recreo en la Escuela de Cuncani

No sé si es muy fácil describir la pobreza. Decir “nada” no resulta suficiente. La pobreza hay que verla, sentirla, olerla, oírla. No sé si con palabras se puede describir la falta, la indiferencia, la distancia, la nada.

En el 2013, cuando comenzó el Programa de Almuerzos en Cuncani, me gustó mucho la idea de colaborar con su proyecto, siempre en la línea del desarrollo humano. A lo largo de dos años de mi contribución, mi idea de Cuncani fue construida sobre la base de las fotos que vi o de las historias que escuché. Nunca aterricé en lo que realmente era Cuncani. Recuerdo que por Navidad, los padrinos y madrinas pudimos mandarles algún regalo a nuestros ahijados y al preguntar qué se les podía mandar, la respuesta fue: “En realidad, los niños no tienen nada.” En ese momento no atiné, o tal vez no pude, esbozar una idea en mi cabeza acerca de que es “no tener nada”. No sabía que tiempo después podría comprobarlo.

En 2015, al conocer a Yusra y a Tahira, miembros de Nexos Comunitarios, me animé a ir a Urubamba con el objetivo de conocer Cuncani. Ya no era madrina, pero la intención de conocer el trabajo de Nexos Comunitarios y a los niños  y niñas de Cuncani siempre hizo que ese viaje quedara pendiente. Finalmente lo hice y así llegué a Urubamba a mediados de octubre de este año.

Dos días después de mi llegada comenzó el gran viaje, el cual realizan los miembros de NC todas las semanas. El bus nos recoge a las 4 de la mañana, cuando todo está muy oscuro y en silencio, y subimos todos los alimentos que servirán para preparar los almuerzos de esa semana para los niños de Cuncani. Camino a Calca recogemos a un grupo de maestros que se quedan de lunes a viernes en Cuncani y otros en comunidades cercanas. Seguimos nuestro recorrido y de pronto nos detiene una buena cuota de realidad: un paro de pobladores de Calca. Reclamaban la reparación y el asfaltado de la pista que une Calca con el resto de pueblos, por donde pasan diariamente miles de vehículos, incluyendo los camiones de Odebrecht, empresa que lleva a cabo la construcción de un gaseoducto. Tuvimos que volver a Urubamba con todos los alimentos de Cuncani, teniendo en cuenta que ese día los niños se quedarían sin almuerzo. Sentí mucha desilusión al no poder llegar a nuestro destino, el objetivo de mi viaje era visitar Cuncani, y tuve miedo también de no poder llegar nunca, ya el único día que me quedaba libre era el martes, pero si el paro no se levantaba, sería imposible llegar. Finalmente, el paro terminó la tarde del lunes.

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     Disfrutando de los columpios de la Escuela

El martes llegamos a Cuncani, después de 3 horas y media de viaje desde Urubamba y de hacer uso de 3 diferentes tipos de transporte. Cada pueblo que pasábamos era más pobre que el anterior, habían más carencias, el ruido y el trasporte iban desapareciendo, y el frío iba aumentando. Cuando llegamos a la escuela de Cuncani, todos los niños y niñas corrieron a recibirnos con una inmensa alegría. Bajo del bus y me doy cuenta que estamos en medio de las montañas, rodeados por ellas y bajo un sol, que aunque intenso no calienta. Ayudo a bajar los alimentos para el almuerzo y comienzo a mirar a mi alrededor. Dos salones de clase a un extremo, un comedor junto a una cocina muy sencilla al medio, baños y un tercer salón al otro extremo. Nada más, ese es todo el colegio. Y al frente, el río. Doy algunas vueltas, les digo mi nombre a algunos niños que me lo preguntan y sigo observando.

Mientras camino mirando los alrededores, me presentan al profesor de inicial, Anacleto. Muy sonriente y amable me da la mano y la bienvenida. Yusra y Tahira, miembros de NC que realizan el proyecto Foto-Voz en Cuncani, además del proyecto de mantenimiento del biohuerto, se retiran a conversar con la directora mientras yo me quedo con Anacleto. Le pido que por favor me permita estar en su clase y observarla. Superando todas mis expectativas, me invita a participar de la clase y me pide que les enseñe algunas palabras en inglés a los niños (yo soy profesora de inglés). Me siento con los niños en semicírculo, como si fuera una alumna más. No entendía nada ya que los niños de esas edades, 3, 4, 5 años, sólo son quechua hablantes. Comenzamos la clase repitiendo los números en quechua, situación que a mi me resulta muy difícil porque no sé quechua. Los niños y niñas a mi costado me ayudan con la pronunciación. Luego Anacleto me pide que escriba en la pizarra algunas palabras en inglés. Él escribe “casa”, luego yo escribo “house” y finalmente el vuelve a escribir “wasi”. Así tuvimos nuestra clase trilingüe. Luego de aproximadamente media hora, los niños y niñas se levantan para que Anacleto les ponga un poquito de jabón en las manos: era la hora del desayuno. Todos salimos a enjuagarnos las manos, pero no había agua así que tuvimos que correr al río. El agua era muy helada, tan helada que el viento hacía que te dolieran las manos. Corrimos de vuelta al comedor y ahí nos esperaba el desayuno, distribuido tres veces por semana por el programa social Q’ali Warma: arroz con leche. Cuando terminamos, volvimos a la clase. Pasó un rato más y cruzamos el río para jugar pelota.

No hubo ni un solo instante de esas 3 o 4 horas en que las niñas y niños no dejaran de sonreír. Me es muy difícil describir en palabras lo que me hicieron sentir a través de su alegría. Si pudiera ensayar algunas diría, a manera de pregunta ¿Es posible sonreír ante tanta pobreza? ¿Es posible que jugar pelota, cantar canciones, tirar la pelota al río y luego correr a sacarla sean suficientes motivos para reír, incluso a carcajadas?

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Deseo con todo mi corazón que estos niños conserven su sonrisa, a pesar del frío, de la falta, de la indiferencia de un Estado para el que no existen, de la distancia… Tal vez ese sea el único motor que los guíe en la búsqueda de nuevas oportunidades para crecer y desarrollarse. Y así también les agradezco por haberme enseñado lo simple que resultan algunas cosas que pasan desapercibidas ante los ojos adultos pero que son, sin lugar a dudas, las grandes cosas de la vida.

Our Community

Por Maricarmen Valdivieso (Nexos Comunitarios)

Our community first began to form in 2008, when we began working in Urubamba under Nexos Voluntarios. The years of hard work and constant dedication enabled us to better understand the reality of the region, their culture, their geography; to recognize our limitations and fixed our mistakes along the way.

In mid-2013, along with my colleagues we started to discuss arduously of how to improve our work, how to mitigate any negative impact, and little by little truly accompany the communities in their process of development. Following lengthy discussions, we concluded that it is best to implement a new development model.

Carleton con el árbol @CuncaniIn 2014, with the intention to express the lengthy planning process in an efficient manner, and after many failed attempts to work within our existing institutional structure, in 2013, we agreed it was best to form a new organization. A new organization that would continue the work started in 2008, which is why we created Nexos Comunitarios.

This is our organization’s first newsletter and we would like to inform you briefly of what we are doing, who participates in our work and how we want to fulfill our mission which only seeks to promote freedom and exercising of one’s rights through Responsible Human Development joined with populations that live in poverty and are socially excluded.

We are taking our time in placing a strong foundation to ensure the best for the fruits of our labor. However, we have no doubt that this is the best thing for our community.

As the director of Nexos Comunitarios and having worked in our community since 2009, I have witnessed the efforts of my fellow colleagues and the setbacks and successes that have been achieved, for example, recently with our Lunch Program in Cuncani.

Wilma & Kenji (los más hermosos) Hilaria & Durian en Cuncani Brian & NataliaHowever this year, I have very pleasantly been surprised and very happy after reading the articles and testimonials of our new community members, where I discovered something that little by little we began to forget: that we need to BE the change.

Each person that has worked with us this year not only expressed, but demonstrated their desire to be better, working together to better serve others. The outcomes so far have been a product of: constant teamwork and discussions among members, seeking to learn from one another understanding different views, all with one goal in mind: promoting Responsible Human Development.

And if that was not enough, these months of hard work and learning, have given us marvelous months in our lives and we are also grateful. Grateful to have a great time with the children in Cuncani; meetings with Tiburcio, Marleny, Carmen y others in Media Luna; to start learning more and more about the members of Choquecancha; and last but not least, that we are including young students (Peruvian and international) that demonstrate their desire to learn from others and about themselves while learning about the Andean culture and history. For this and much more, I cannot say it enough: THANK YOU!

Nuestra comunidad

Maricarmen Valdivieso (Nexos Comunitarios)

Nuestra comunidad empezó a formarse desde el año 2008, cuando iniciamos nuestro trabajo en Urubamba, bajo Nexos Voluntarios. Los años de trabajo fuerte y dedicación constante, nos permitieron conocer mejor la realidad de esta región, su cultura, su geografía; reconocer nuestras limitaciones e ir enmendando los errores cometidos en el camino.

A mediados del 2013, junto a mis colegas, empezamos a discutir arduamente acerca de cómo mejorar nuestro trabajo, cómo mitigar cualquier impacto negativo y como, poco a poco, poder acompañar a las comunidades, realmente, en sus procesos de desarrollo. Después de largas conversaciones, pensamos que lo mejor, sería implementar nuestro modelo de desarrollo.

Chloe, Sharon, Aniceta & miembro de CuncaniEn 2014, con la intención de plasmar todo este largo proceso de planificación, de una manera eficiente, y después de algunos intentos fallidos de mejorar nuestro trabajo bajo la estructura institucional en el 2013, coincidimos en que era mejor constituir una nueva organización, una organización que pudiera continuar el trabajo iniciado en el 2008, es por ello que creamos: Nexos Comunitarios.

Este es nuestro primer boletín institucional y queremos contarles brevemente, qué estamos haciendo, quiénes participan de nuestro trabajo y cómo queremos alcanzar nuestra misión, que sólo busca fomentar la libertad y el ejercicio de los derechos, a través del Desarrollo Humano Responsable, junto a poblaciones que viven en situación de pobreza y exclusión social.

Nos está tomando muchísimo tiempo colocar bases fuertes para que los frutos de todo nuestro trabajo, sean los mejores. Pero, no tenemos duda, que para nuestra comunidad, es la mejor forma de hacerlo.

Como directora de Nexos Comunitarios, y habiendo liderado el trabajo de nuestra comunidad desde el año 2009, he visto cada uno de los esfuerzos de mis compañeras y compañeros, frustraciones y también logros que hemos venido alcanzando en todos estos años, por ejemplo, recientemente, con el Programa de Almuerzos de Cuncani.Hilaria & Durian en Cuncani Brian & Natalia

Wilma & Kenji (los más hermosos)Mas este año, muy gratamente, me he quedado sorprendida y muy feliz, después de leer los artículos y testimonios de los nuevos miembros de nuestra comunidad, en donde puedo encontrar algo que creo que poco a poco empezábamos a olvidar: Ser, nosotros mismos, el cambio.

Cada una de las personas con las que he trabajado este año, no sólo lo ha expresado sino también lo ha demostrado. Todos queremos ser mejores, trabajando en equipo, para servir mejor a los demás. Los frutos alcanzados hasta ahora, han sido generados por un trabajo constante en equipo, por discusiones entre los miembros, que solo buscaban aprender uno del otro y entender, quizá, pensamientos diferentes, con la única meta: promover el Desarrollo Humano Responsable.

Y como si esto fuera poco, estos meses de trabajo fuerte y aprendizaje, nos han dado meses maravillosos en nuestras vidas y por eso estamos también muy agradecidos. Agradecidos de poder pasar un gran tiempo con las niñas y niños en Cuncani; en las reuniones con Tiburcio, Marleny, Carmen y los demás en Media Luna; de empezar a conocer más y más a los miembros de Choquecancha; y, por último pero no menos importante, de incluir en nuestra comunidad, a estudiantes jóvenes (peruanos y extranjeros) que demuestran sus ganas de aprender de sí mismos, de los demás y de aprender de la cultura e historia Andina mientras contribuyen con la mejora de la vida de sus pobladores.

Por ello y por muchas cosas más, no quiero decir nada más que: GRACIAS.

Perú

By Ailan Holbrook (Carleton University)

On our way back to Urubamba
On our way back to Urubamba

I sit here reflecting on my time in Peru and tears start leaking from my eyes. I’m smiling, but I’m crying. I am so fortunate to have had the opportunity to be an intern representing Carleton University in Peru. I knew about the internship when I started my program but I never thought I would be chosen. Before going to Peru, I hadn’t really left Canada, and now… I can’t wait to leave again. My experience in Peru opened my eyes to many things, sometimes even when I thought they were open. Growing up with stories from family that has traveled and worked for various NGO’s, I thought I had some understanding of what life was life in poorer countries and of the difficulties they faced. I knew the way of life would be different in Peru and I thought I knew what to expect. I quickly learned that hearing about something, reading about something or researching something can never fully prepare you for the reality of living it and seeing it first hand.

 

It is more than safe to say that I changed from the start to the end of my time in Peru. Looking back, it’s funny how completely normal the “different” things were to me at the end of my short six weeks. At the beginning I looked at how some of the locals in Urubamba lived, in little houses with tin roofs, hand-washing clothes, only a little market, minimal hot water, so simplistically… and I didn’t think I could permanently live like that. I had trouble with not being about to drink the water and hated cold showers. I shamefully missed silly luxuries like that and sometimes wanted to go home. By the end of the trip… I really didn’t want to leave. I would have been more than happy owning and living in my own little one room sized house/apartment room in Peru, having only what I really needed. I realized how much of a materialistic life I live in Canadian society and I felt guilty for the way I lived and felt ridiculous that I missed it at the beginning. After a few weeks I didn’t mind the hot water issues or the non-potable tap water. Furthermore, I could care less if I ever had the foods I once missed again, and I realized that clothes and material goods should not have anything to do with real happiness. The people in Peru may run on “Peruvian time”, but they enjoy life! It is in others, in friends and families and making memories that happiness lies. In being thankful for what you have and sharing it with others. I find Canadians are so busy, always in a hurry, going from one thing to a next, too tired at the end of the day to anything but watch T.V. They often buy happiness. But happiness should not be bought, I saw the happiest people living life like it should be lived, and these people hardly had anything. It is something that has to be experienced to be fully understood and I am so thankful I got the chance to experience it.

 

Con el árbol en CuncaniThe human rights research we conducted in the Cusco region made me realize how difficult it actually is to make a difference. The world has become so globalized, so innovated and connected yet poverty and discrimination are still very prevalent. When a large portion of a society holds one belief, such as that indigenous are lesser for example, it is very hard to change their view. Perhaps the best solution I saw was to start changing societal views by targeting the children who become the future generations. Nevertheless, many NGO’s do not have large resources and can only focus on promoting human rights and discouraging discrimination in one small town or village. I furthermore realized that processes of development are very complicated and take a lot of time to unfold. I wanted to be able go to Peru and to make a change but I realized it was not that easy. Knowing I possess human rights and knowing discrimination is very wrong is like knowing the sky is blue… it is just accepted and known to me. Therefore, I sometimes felt like I was trying to explain why the sky was blue, or that the sky was blue and why.

I fell in love with Peru. I love the culture, the music, the dancing, the people, the celebrations and the festivals. I love the mountains, the scenery, their way of life, and the happiness and the generosity I experienced. For me, Peru was unlike any place I had ever been. I realized how big the world is, and how there is so much left for me to discover. I know I can’t change the world, but I know I’m going to try my hardest to make the biggest difference I can. Peru was a life changing experience and I will be forever thankful and in its debt.