¿Han visto el mar? Sí, en el mapa

Por María Bravo Ortega (Nexos Comunitarios)

Yo tenía un sueño, vivir con una comunidad alto-andina. Este sueño me trajo hasta Perú, en concreto, hasta Cuncani, una comunidad alejada en medio de un paisaje paradisiaco, altísimas montañas de un verde especial, mezcla del pasto con flores y musgos de tonalidades verdes, amarillas y ocres. Los nevados parecen tocar la neblina que se desplaza como jugando al escondite, aparece y desaparece entre los picos; las cascadas de agua se precipitan por las laderas con devoción, su juego acaba en el rio estrellándose por las rocas, cantando la canción que solo el agua, al precipitarse, sabe cantar.

Ahí, en ese lugar están los niños y niñas en la escuela, desconocedores de las tecnologías y de la vida que transcurre más allá de su Cuncani, como mucho llegaron hasta Lares, la población más cercana a ellos a la cual llegan, principalmente, tras dos horas de caminata ya que no disponen de transporte público.

Ahí, en ese lugar me encontré con la esencia más pura, niñas y niños inocentes, limpios de alma, desconocedores de la vida que hay más allá de su mundo, un mundo que mostrado a través de fotografías les abre los ojos; hace poco les pregunté: ¿han visto el mar? Si, en el mapa, contestaron alegres, con una inmensa sonrisa.

Cuando les mostré fotos del mar y les dije que se podían bañar, no daban crédito a lo que oían, ¿bañarse en el mar? Noooo…. decían con caritas de asombro y esa mezcla de incredulidad que solo da la inocencia.

Llevar a estos niños a ver el mar pues no saben lo que es una ola, es un sueño para Nexos Comunitarios, un sueño quizá para esta Navidad 2018. ¿Qué te parece la idea?

Quizá juntos podemos cambiar la respuesta a esta pregunta.

 

 

 

 

 

 

 

 

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[Visitors] Community Life at 4000 Metres: a Sociologist’s Experience.

By Dave Holmes

The village of Cuncani, which is four hours to the north-east of Cusco, was once the centre of the Incan Empire. We were here to support the NGO Nexos Comunitarios (NC) and understand how remote Cuncani is by hiking the paths linking it to larger towns. First impressions are of a rustic settlement with several houses dotted along the floor of a beautiful highland valley. A school, which is one of the most recently-built buildings, is found right at the beginning of the village where the road ends. The inhabitants of the community wear brightly coloured hats and tunics. We were greeted by Saturnina who is the local coordinator for NC.

NC has been operating in Cuncani since 2013, working alongside locals on various projects to support the community. Currently as part of the Sustainable Homes project, they are implementing composting toilets, a greenhouse and a chicken coop. As well as these projects, the village has become more connected to the national network, with partial electricity in the last decade, telecommunication services and the previously mentioned school are all key examples of development in the region.

Despite these changes, Cuncani is still very isolated. There is only one track connecting it to the nearest settlement Lares, which has a medical post, hot springs and other amenities. Many children who attend secondary school have to walk to and stay in other towns from Monday to Friday and return to Cuncani over rough and mountainous terrain for the weekends. It is not only the students who have arduous days, any kind of health or municipal issues have to be done elsewhere too. When the only regular transport is once a week on market day, opportunities to use regional services are severely limited and walking is the most common way to get from A to B.

This is where our trip’s goal becomes clearer. Our aim was to hike to Urubamba, the nearest moderately sized town, and thus truly understand the effort involved and experience what locals have to do many times a year. Our journey on foot began from the end of the road to Cuncani, going over a 4800 metres pass on the way. We had the help of pack llamas and planned to stay the night after crossing the highest point.

The route is a delight to the eyes, the variety of fauna and flora is truly incredible and this is without even mentioning the sweeping views of the Andes. From rivers winding down valleys where llamas and alpaca graze on the lush grass to lofty glacial mountains with huge birds circling the peaks, the experience is truly a feast for the senses. We passed beautiful mountain lakes, high wooded slopes and stunning valley meadows with trout filled rivers meandering through boulder fields and trees. However, all this beauty did not distract us from the effort involved.

Climbing up and over a pass is always strenuous. When the air gets thinner, it becomes very hard work due to shortness of breath, headaches and nausea. Even with the help of llamas and not carrying full packs, our progress was slow and cumbersome. This was partly to be expected as we were not as acclimatized as the locals but it still surprised me that what took us 2 days, the locals could do in just a few hours of fast walking. They were extremely agile over the ground and carried heavy loads with no modern rucksacks or footwear, just a cloth tied over their shoulders and sandals on their feet.

During the walk I had some time to get to know the residents of Cuncani and I was impressed with their friendliness. They were quick to help and understood our needs for breaks, photos and questions. One person I spoke to helped me understand how the community operates and gave me a little insight into their lives. I learnt about issues facing the community, its form of governance and family customs. The time I shared with them has left a strong memory and I know I will return to build upon this connection and experience their home and lives once more.

If you want to support NC efforts, please consider making a donation to the Sustainable Homes Project and follow their work on social media.

Aprender a caminar (otra vez)

Dámaris Herrera Salazar (Estudiante de Facultad de Sociología, PUCP)

Cuncani fue una experiencia retadora y transformadora en mi vida. Significó la oportunidad de vivir con las familias en las alturas de Cuncani, de compartir su día a día, conociendo de cerca sus costumbres, sus carencias y sus sueños.

Soy Dámaris, estudiante de Sociología y voluntaria del IDEHPUCP. Junto a un grupo de estudiantes de diferentes carreras y en coordinación con Nexos Comunitarios,  fuimos a realizar un diagnóstico comunitario y talleres de identidad para los niños y niñas y adultos de la comunidad

Durante mi estadía en Cuncani,  viví en la casa de Damiana, ella es madre y padre de su hija, Michelle. Damiana quiere que Michelle vaya a la universidad, ella solo terminó secundaria. Damiana y muchos pobladores tienen el mismo grado de instrucción y los mismos sueños para sus hijos e hijas.

La falta de buena educación no es el único problema en Cuncani, sus pobladores carecen de muchos servicios básicos y están trabajando arduamente por transformar esa realidad.  Con relación a la mejora en educación, actualmente, están trabajando en la implementación de un colegio de secundaria cercano, en la actualidad el colegio más cercano se encuentra en Lares, a 40 minutos en transporte (cuando está disponible) o 2-3 horas de caminata. Durante nuestro tiempo en Cuncani, aprendimos también que el servicio de salud es de muy mala calidad, no solo por las medicinas y atención médica sino por el maltrato de parte del personal de salud.

Asimismo, el cambio climático ha afectado sus principales actividades económicas: la agricultura y la ganadería. Ahora hace más frío y el sol sale antes, ocasionando que el pasto se seque y los animales no tengan que comer. Por otro lado, ellos cocinan con leña y el humo se encuentra en toda la atmosfera de la cocina. Este humo contamina a los pobladores como si fumaran 20 cajetillas de cigarrillos al día.

Sin embargo, a pesar de estos problemas, los pobladores de Cuncani valoran el lugar donde viven, su territorio forma parte integral de su cultura e identidad: la naturaleza y la tranquilidad de las alturas, sus productos oriundos y su vestimenta y lengua, todo ello heredado de sus ancestros.

Mis días en Cuncani se resumen en el reto de aprender a bajar y subir pendientes rocosas, respirar aire fuerte y puro, el mate de coca y las papas de siempre, participar en talleres y jugar con los niños y niñas, entender y aprender quechua; sobre todo entender que el afecto y el respeto pueden comunicar más que las palabras.

Como estudiante de sociología puedo afirmar que Cuncani te plantea la verdadera y transformadora experiencia del trabajo de campo. Mi trabajo fue más allá que una investigación cualitativa, fue un intercambio real. Así como Damiana me cuidó esos 5 días, quisiera hacer lo mismo por ella en un futuro.

Estudio sociología porque quiero ser parte del desarrollo de las numerosas comunidades nativas en el Perú, aquellas que se encuentran viviendo en situación de pobreza. La oportunidad de trabajar en la comunidad ha sido el primer paso de este sueño. Aprendí a caminar otra vez, y mis ganas de ser parte del desarrollo de comunidades andinas, hoy son más reales que nunca.

¿Por qué caminamos desde Cuncani hasta Urubamba?

Visitar y caminar desde Cuncani nos brindará un mejor conocimiento sobre nuestro Perú, nuestro país de residencia. 

No solo su diversidad natural, sino también su gente, sus tradiciones y costumbres. Además de ser una experiencia personal, ayudaría a poner en el map global una comunidad pequeña y podría construir puentes entre diversas culturas y personas, con el fin de tener un mundo que se preocupe más, que se conozca más y que sea más respetuoso hacia los demás.

Wendy and Dave Holmes (amig@s de NC)

Este setiember caminaremos 15 km desde la comunidad de Cuncani hasta nuestro hogar en Urubamba. Realizamos esta actividad por dos razones:

  • Para generar mayor conciencia del impacto del aislamiento de comunidades como Cuncani en sus procesos de desarrollo;
  • Para recaudar los fondos necesarios que nos permitan alcanzar nuestra meta de este año para nuestro proyecto de Hogares Sostenibles.

Si quieres hacer una donación, visita este link.

Fortaleciendo Lazos en Cuncani

Marjorie Díaz Redolfo, IDEHPUCP

¡Hola a todos y todas!

Somos un grupo de 16 estudiantes de diversas especialidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) que busca llegar a Cuncani para poder trabajar con la comunidad un proyecto denominado Fortaleciendo Lazos en Cuncani, que contribuya a fortalecer su sentido de comunidad y las relaciones que existen entre sus miembros. Creemos que de esta forma ayudaremos a la comunidad a identificar qué es lo que quieren lograr para su futuro y proponer alternativas a las problemáticas de su realidad. Todo esto es posible gracias a la alianza establecida con  Nexos Comunitarios.

 Credits: Miguel Arreátegui Rodríguez

¿Por qué es importante trabajar con Cuncani?

Cuncani es una comunidad rural en los Andes del Perú, que tiene que enfrentar muchas dificultades en diferentes dimensiones de su vida diaria:

  • De acuerdo a estadísticas oficiales, Cuncani figura entre las comunidades más pobres del país.
  • La población infantil tiene mayor tendencia a sufrir de desnutrición crónica porque las familias no pueden costear una dieta nutritiva.
  • Los ciudadanos de Cuncani no reciben un servicio de salud adecuado, pues el centro médico se encuentra a una gran distancia.
  • Si bien la comunidad tiene su propia organización y autoridades locales, estos no participan activamente ni demandan la mejora de los servicios públicos.

¿Qué haremos con la comunidad?

Para ello, hemos pensado primero realizar un diagnóstico social en la comunidad, que permita conocer más sobre las familias que conforman Cuncani. Indagaremos aspectos relacionados a su salud, educación y economía. Además, queremos conocer su perspectiva de desarrollo y comunidad, su vida cotidiana, y su nivel de participación en la búsqueda de soluciones a las problemáticas de su comunidad.

Posteriormente, queremos implementar algunas actividades con las familias de Cuncani, a manera de talleres participativos, que les permita mejorar sus lazos comunitarios y reflexionar sobre el desarrollo que buscan para su comunidad. Asimismo, buscamos trabajar con ellos y ellas el reconocimiento de sus habilidades para que comiencen a ejercer sus derechos en diversas situaciones de su día a día. En esta línea, también trabajaremos con los niños y niñas de Cuncani, de forma lúdica, temas de identidad con su comunidad.

Si quieres apoyar nuestra iniciativa, por favor visita esta página y haz tu contribución. Todo el dinero donado irá directamente al pago de nuestro viaje desde Lima hasta Cuncani.

¡Gracias!

Strengthening ties within Cuncani

Marjorie Díaz Redolfo, IDEHPUCP

Hi Everyone!

We are a group of 17 young students from the Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) in Lima and are on different programs of study. We’re looking forward to arriving to Cuncani in Cusco in order to work with the community on a project named ‘Strengthening Ties within Cuncani’, that will contribute to forging a stronger sense of community and their intra-community relationships.

We believe that, in this way, we will help the community in identifying what they want to achieve for their future and that they feel they can propose their own solutions to the problems they face nowadays. All this is possible thanks to the partnership with Nexos Comunitarios.

 Credits: Miguel Arreátegui Rodríguez

Why is important to work with Cuncani?

Cuncani is a rural community located in the Andes of Peru, that has to face many difficulties within many areas of their everyday life:

  • According to official government statistics, they are one of the poorest communities in Peru.
  • The children are more likely to suffer malnutrition because families are not able to afford vegetables or fruit and provide a nutritious diet for their children.
  • They don´t have access to proper health services due to the distance between the community and the closest health centre.
  • The community has their own internal governing body and structure but community members do not actively participate fully in this structure.

What are we going to do with the community?

First, we are going to collect up-to-date information from the community so we are able to know more about the families with whom NC has been working. We will conduct research about basic topics like health, education, and the local economy. In addition, we want to know their perspective of development and community; the intricacies of their daily life and the ways they participate in their community.

After this, we want to organize some activities with the families of Cuncani. For example, workshops that will focus on strengthening the sense of community identity and the relationships between them and encourage them to think about what kind of development they envisage for the future. Furthermore, we want to help the members of the community recognize their  own inherent abilities so they can exercise their rights in different aspects of their daily life. Finally, we will work with the children of Cuncani, using playful interactive methods to learn how they identify with their community.

If you want to support our initiative, please visit this page and make your contribution. All the money donated will go towards supporting our trip from Lima to the community of Cuncani.

Thank you!

En la cima de Cuncani: el hogar de Saturnina

Por Carlos Kamisaki (Nexos Comunitarios & UDEP)

Trabajar en Cuncani es la parte que más disfruto cuando viajo a Urubamba. Debe ser que  hay mucho por hacer y mi tiempo en el lugar queda corto. La organización de la que soy parte, Nexos Comunitarios, me permite conocer sobre la vida en las comunidades, o Microcosmos Andinos como nos gusta llamarlas. Puedo decir con mucho orgullo, que dentro de ellas, he logrado conocer a familias muy amables. Hace un par de meses, en enero de este año tuve mucha suerte, Saturnina (actual colaboradora de NC y miembro de la comunidad de Cuncani) nos acogió en su casa, a mi compañero y a mí. Hoy quiero compartir con ustedes mi experiencia.

Subir a Cuncani siempre es una experiencia especial, pero debo ser sincero que es un gran reto. Esta vez, el reto se acentúo desde Lares. Al llegar al distrito, empezamos nuestra caminata a  Cuncani. A nosotros, dos costeños jóvenes, nos costó 4 horas. Mi compañero y yo estábamos riéndonos de nuestra condición física y nos comparábamos con dos señoras que andaban con sus wawas en la espalda, caminando a paso ligero como si la altura y la lluvia fuesen cosas de todos los día. Y vaya que lo son.

Para la comunidades de Lares y las que están cerca; el comercio, el transporte, la atención médica y prácticamente toda actividad similar, se realiza en los pueblos más cercanos. Estamos hablando de distancias que toman media hora en auto, si tienes suerte de encontrar uno y puedes afrontar el gasto. La otra opción que queda es ir caminando, lo cual puede tomar entre dos y cuatro horas.

Cuando al fin llegamos a Cuncani, nos dimos cuenta que nuestro destino estaba aun más lejos. La casa de Saturnina es una de las muchas que se encuentra en la cima de la montaña. Si quieres llegar allí, tienes que seguir un camino que exige un último aliento para llegar a la cima. Así hubiésemos tenido un carro, la única manera de llegar hasta la meta, es caminando.

En las casas, por supuesto, no hay ni televisores ni computadoras. No hay rastro alguno de electrodomésticos. Es posible encontrar unas cuantas radios, que nos ayudan a mantenernos informados, y saber si hay algún comunicado para la comunidad. La radio es también un medio de entretenimiento para las largas horas de trabajo en el campo, cuando se cuida a las llamas o se prepara la comida.

Si bien en el momento que llegamos (con lluvia y todo) el clima está templado, en las noches el frío es intenso. A las 5:30 p.m. el sol se despide y se va notando su ausencia. Las familias suelen juntarse en la cocina para mantenerse calientes y compartir unos momentos antes de ir a dormir. En esta visita tuvimos mucha suerte, la amabilidad de Saturnina y su familia, nos hicieron sentir abrigados.

Tetsumi y yo, junto a Saturnina y su familia

En casa de nuestra compañera, cada integrante del hogar tiene una función determinada dentro de las labores diarias. Mientras su esposo Victoriano participaba de una faena convocada por la comunidad, su hija se encontraba en la parte alta de la montaña, donde se cuidan los animales durante todo el día (incluida la noche). Estas son tareas repartidas en todas las familias sin excepción. Yo no podía imaginar quedarme en otro lugar que no fuese en el que estaba instalado y no dejé de pensar en su hija de 12 años, ahí, sola. Pensé: ¡12 años! Seguía muy asombrado, cuando me contaron que esto lo hacen las niñas y niños desde…¡los 7 años! ¿Se imaginan? Mientras seguía asombrado, Saturnina y Victoriano, sonriendo, me dijeron: Estamos acostumbrados.

A la mañana siguiente, la luz nos despertó a las 4:30 a.m. pero el frío hizo que nos quedáramos en cama. Una cama que muy amablemente nos había prestado la familia. Recién a las 7:00 a.m. quisimos levantarnos y colaborar con el quehacer matutino. El desayuno en casa de Saturnina fue buenísimo y estuvimos muy agradecidos por su hospitalidad; sin embargo me di cuenta que no había fruta en el desayuno, ni leche, ni café, sino un gran plato con alto contenido de grasas y carbohidratos, el desayuno y la cena fueron similares. Aunque delicioso, me quedé pensando qué pasaría con mi salud si mi dieta consistiese en este plato o sólo en papas y té, como es común para varias familias en Cuncani.

Junto a Victoriano y su hija en Cuncani.
Junto a Victoriano y su hija en Cuncani

El día continuó con una conversación con Victoriano, quien ya se encontraba trabajando en los cultivos de su casa. Victoriano nos contó que antes que se sienta el calor del sol, hay una hora en la mañana en la que la sensación de frío es mayor, es como si el mismo sol tuviese que calentarse antes de salir a abrigarnos. Mientras pasaban las horas o días, crecía mi aprecio por vivir en una comunidad con Cuncani. Veo, por ejemplo, que cada uno aprecia el valor del trabajo del otro. Los integrantes de una familia funcionan realmente como una pequeña empresa. Finalmente, todo los esfuerzos van dirigidos a poder alimentarse y cubrir los gastos básicos de la vida diaria en Cuncani. Siempre me quedo admirado al ver el gran esfuerzo que realizan todos. Ahora más, porque entiendo lo que significa trabajar para sobrevivir.

De las muchas lecciones que adquiero en cada viaje, esta vez me quedo con una especial: siempre puedes hacer tu mayor esfuerzo por generar un impacto positivo en la vida de quienes te rodean. Así lo he aprendido de Saturnina y su familia. Dentro de la sencillez de su hogar y las limitaciones de una vida en un microcosmos andino, no hubo momento alguno en el que me sintiera incómodo de no encajar en el sistema que mantienen. Me hicieron parte de su familia por unas noches y eso es algo que no olvidaré.

Sé que lo que estoy compartiendo con ustedes pueden ser solo palabras. Pero sé también que es una decisión personal el honrar estas lecciones y el trabajo de familias como las de mi compañera Saturnina y de muchas otras alrededor del mundo. Las familias de Cuncani y de varias otras comunidades, están acostumbradas a vivir en un mundo difícil, muy difícil y muchas veces, hostil, y a acomodarse en un planeta cada vez más ajeno a su realidad.

En unos meses regresaré a Cuncani, veré a los niños y niñas de nuestro Programa de Almuerzos y seguiré aprendiendo con Victoriano y Saturnina. Mientras tanto seguiré recordando mi último tiempo en Cuncani y aquel (último) largo día, aquél en el que mis amigos y yo, manejamos 100 Km en bicicleta para recaudar dinero para nuestra organización…un día que nunca olvidaré.

Hasta pronto.
Cuncani: Microcosmos Andino
     Cuncani: Microcosmos Andino