Getting professional and personal growth

By Alice Ebeyer (NC Intern 2016 – McGill University)

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“Spending two months in Peru with Nexos Comunitarios has been one of the greatest experiences of my life. Being immersed in a different culture and being able to witness particular traditions and customs was stirring. The organization offers an amazing context to achieve efficient work, but also personal growth. The job itself allows us to further open our minds by seeing, discovering, learning so many new things. Peru is a unique place and working with local people is the best way to experience the country. This internship was the occasion to learn more about primary research and more particularly Participatory Action Research methods. Thus, it has been enriching on a personal and professional level but also on an academic perspective.

International development and development in general is a long and complex process; it needs patience and persistence and this is what I learned at NC by trying to help and making a social impact.

What this internship also taught me is to never give up, because only small groups of people who attempted to change the world actually reached their goals.”

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Expanding Knowledge and Making Societal Impact with Nexos Comunitarios

By Mackenzie Vozza , Western University – Alternative Spring Break 2016

#BeTheChange – NC Learning Program

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“If I could recommend anything to a university student looking to expand their cultural knowledge and make a significant societal impact, it would be working with Nexos Communitarios. The Nexos staffs not only ensured we had everything we needed pre-departure, but were also constantly in contact with us during our trip to ensure a flawless execution and unforgettable experience.

The project I had the privilege of working on, PhotoVoice, was an amazing initiative designed to change the mindset of children in impoverished areas in order to help them believe they can do anything they set their mind to. Partaking in this project was an eye-opening and wonderful experience as I made friendships and memories that will last a lifetime.”

ASB is the perfect chance to get a life-changing experience

By Monika Volz (Alternative Spring Break 2015) – #BeTheChange

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“ASB was the most rewarding, fun, and life changing experience I’ve ever had! I will never forget the amazing memories I made in Peru with all of the wonderful people I became so close with. It opened up my university experience to so many new opportunities and meaningful friendships. Everyone should be able to have an experience like this at least once in their lives, and ASB is the perfect chance! This program is highly organized with incredible projects and wonderful objectives to help people around the world. ASB has an assortment of different objectives such as health and nutrition, community involvement, and education among many. I went to Peru to work with an organization called Nexos Voluntarios (now called Nexos Comunitarios) where I volunteered in many of their projects. I was involved in building a bathroom for a young girl with Cerebral Palsy, volunteering at an orphanage, working with children with disabilities, teaching English, and much more. ASB is also a great program because they carefully choose really great locations and organizations to work with. When I went to Peru, I thought that I would be making a big difference in the world. I do believe that I made a difference while I was there, however, what I wasn’t prepared for was that the people in Peru made an even bigger impact on my own life. I learned so much about compassion and selflessness; everyone around me was always so loving. They taught me to be genuinely kind to everyone and treat everyone with love and respect. They made me realize that we are all connected, even if it’s not by blood. They taught me to be unselfish and to help other people. If everyone in the world would embrace the people around them like the people I met in Peru have, the world would be a much happier place. This experience has truly shaped who I am and what I believe in. Everyone should have a chance to experience a program like ASB!”

El problema ‘poco atractivo’ de la desnutrición

Maricarmen Valdivieso (Fundadora de NC)

Hablar de desnutrición es hablar de un tema nada atractivo para todos, sin embargo, no podemos negar que el impacto de éste en la vida de cada uno de nosotros, determina nuestro futuro. A pesar que todos sabemos acerca de la importancia de estar bien nutridos, a veces, y debido a la extensa lista de problemas que debemos resolver, colocamos el apoyo a iniciativas contra la desnutrición, muchas veces, en la última posición. O quizá, se debe a que cuando tenemos comida suficiente (en varios casos: abundante), nos olvidamos que existen otras personas que tienen muy poco, o, incluso, nada.

Además de la extensa lista de problemas, debemos ser conscientes que el mundo de las ONG/Start-up  exige el siguiente componente como un requisito para cualquier institución que quiera ser exitosa: la creatividad. Por favor, no me malinterpreten, me encantaría que nuestra organización estuviera en la posición de empezar con una iniciativa tan innovadora y creativa que pudiera erradicar la pobreza en Cuncani. Pero no hemos llegado a este punto, AÚN; para ello necesitamos seguir ciertos pasos, primero, para poder asegurar un Desarrollo Humano Responsable sostenible, en nuestro caso, poder implementar nuestro modelo de desarrollo.  Uno de esos primeros pasos es erradicar la desnutrición –  no sólo reducirla.

 

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Cuando nos ‘mudamos’ a Cuncani, creo que ninguno de nosotros, supimos qué tan retante iba a ser este trabajo. Los desafíos son muchos, incluyendo el presupuesto que necesitamos para cada actividad, para cada visita. Como los expertos en desarrollo han dicho, las comunidades como Cuncani, que aún se mantienen pobres en Perú, son aquellas que sufren de un tipo de pobreza que es muy duro de combatir. Sin embargo, todos estos retos tienen una recompensa incomparable: la paz que encontramos en la comunidad y la felicidad especial que tenemos al terminar el día de trabajo, son únicas. Después de varios días duros de esfuerzo, el trabajo en Cuncani, las personas de la comunidad y los niños y niñas nos proveen una compensación sumamente especial. He hecho este vídeo muy simple en ‘Snapchat’ que resume un día típico de visita a Cuncani. Empezamos a las 4:30 a.m., yendo de Urubamba a Calca. Pueden ver el vídeo aquí.

Nuestro Programa de Nutrición en Cuncani: HAMBRE CERO, es el comienzo de nuestro trabajo en la comunidad y mientras los realizamos también trabajamos fuertemente para mostrar, más de la comunidad, para que las personas conozcan de ella y su realidad. El día 3 de junio, 10 de nosotros, incluyendo a pasantes de McGill University y Carleton University caminaremos desde Cuncani hasta Urubamba. Literalmente, estaremos cruzando montañas hasta que llegamos a nuestro lindo hogar en Urubamba. He hecho este camino antes y a pesar que tengo los mejores recuerdos de esta experiencia, recuerdo también que fue un día muy duro. Pero, ¿por qué hacemos esto?  Así como es importante recaudar dinero (nuestra meta es de US$ 3,000) también lo es, la promoción de la idea que el aislamiento de una comunidad no debe ser sinónimo de pobreza. La existencia de montañas de gran altura como las que envuelven a Cuncani (entre 3,800 y 4,800 m.s.n.m.) no deben ser limitaciones para que sus habitantes disfruten de los beneficios que incluye el Desarrollo Humano Responsable. Para conocer sobre nuestra campaña, y  compartirla, pueden seguir este enlace.

Cuando veo lo lejos que estamos de alcanzar nuestra meta: Promover el ejercicio de los derechos y libertades civiles a través del Desarrollo Humano Responsable en Cuncani, necesito recordar que debo enfocarme en pequeños pasos. Desde que hemos empezado a trabajar en la comunidad, ya no hay niños con anemia y, desde este año, el plan es añadir un componente de sostenibilidad al Programa de Almuerzos en Cuncani, a través de la implementation de biohuertos familiares, además de continuar con el trabajo en el biohuerto y la piscigranja escolares. Estoy muy orgullosa de lo que juntos (la comunidad, nuestros queridos padrinos y madrinas, los estudiantes y nuestro equipo)  hemos alcanzado, pero este logro, será muy pequeño en comparación a lo que alcanzaremos en unos años: cuando todos podamos ver que nuestra meta se convirtió en realidad y que la implementación de nuestro modelo se pudo alcanzar a través de un trabajo de toda nuestra comunidad.  Por favor, no dejen de ayudarnos para poder seguir celebrando juntos todos los logros que tendremos este año y los siguientes.

Ayúdanos a recordarle al mundo, que todos merecemos el derecho a tener una buena nutrición y que en este siglo, en un país de ingresos medios como el nuestro, es inaceptable que aún existan comunidades sin acceso a una mejor comida, a una mejor nutrición.

Wilma, Yulisa and Pavel (adorable Kindergarten children)
Los niños y niñas en Cuncani son, usualmente, tímidos, PERO siempre adorables: Wilma,  Yulia  & Pavel 

El Cuncani que nos enseña

 

Por Carlos Kamisaki (Universidad de Piura & Nexos Comunitarios)

Camino a Cuncani
                   Camino a Cuncani

En Julio del 2015, estudiantes de la Facultad de Psicología  de la Universidad de Piura (UDEP) viajaron a Urubamba participando en el Programa de Aprendizaje de nuestra organización, Nexos Comunitarios (NC) Además de las actividades que los profesores y las alumnas y alumnos habían preparado, los participantes aprenderían de las comunidades con las que trabajamos.

Para mí, como estudiante de UDEP y miembro de NC, fue especial ser parte de esta experiencia. Me entusiasmaba vivir  nuevamente en las realidades en donde trabajamos, pero esta vez acompañado de un grupo distinto de personas. Antes de su llegada, pensaba en cuál sería la actitud de los estudiantes, estableciendo relaciones con otras peruanas y peruanos, en un contexto completamente distinto   al de la ciudad en donde vivimos (Lima).

Tan importante como la reacción de mis compañeros, era para mí, la actitud de las personas del valle. Cómo actuarían mis amigos  y amigas de de Media Luna en el momento de presentar su propuesta de turismo. En realidad, todos nosotros, los miembros de NC, teníamos muchas expectativas respecto a este programa, era la primera vez que recibíamos a un grupo de estudiantes, peruanos, tan grande. Usualmente, son extranjeros los que participan de los programas.

Después del primer día, los varones nos separamos para viajar a Cuncani. Ya en la escuela,  nos instalamos en donde nos quedaríamos a dormir y experimentamos el frío, la incomodidad, el esfuerzo por la altura y muchos otros aspectos propios de la vida  en la montaña. En el almuerzo comimos en el comedor de la Escuela de Cuncani, que es el lugar en donde ser sirve el Programa de Almuerzos que lidera NC.

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Realizando actividades con las niñas de la  Escuela de Cuncani

Es increíble para mí pensar, cómo estamos unidos en un mismo territorio, pero ir de un lugar a otro, me hace sentir que estoy en un lugar completamente desconocido. Nuestros compatriotas en Cuncani visten de colores y se expresan en una lengua que no forma parte de nuestras costumbres (Quechua) , a pesar que la existencia del Quechua se remonte a etapas anteriores a la llegada de  los españoles. Mientras recorríamos  la comunidad, les comentaba sobre nuestra  lucha contra la anemia, y cómo la hemos venido venciendo gracias a la dedicación del equipo NC y la generosidad de los padrinos del programa.

Los talleres que los alumnos prepararon tuvieron como objetivo  que las niñas y los niños logren reconocerse a sí mismos, que aprecien sus valores y que persigan sus sueños. Mientras se desarrollaban los talleres, íbamos aprendiendo sobre su cultura, el valor que le  de la tierra, recordándonos la inocencia que vamos perdiendo al crecer. Disfruté mucho viendo sus sonrisas, pues me recordaban que podemos ser felices sin complicarnos con cosas materiales.

IMG_9963El grupo se repartió las tareas, lo que les permitió decidir qué actividades serían apropiadas según la edad. Todos trabajamos con los más pequeños, porque era el grupo de estudiantes más demandante. Si bien tuvieron un desempeño muy bueno, la barrera del idioma nos complicaba interactuar al 100%. De no ser por el profesor Anacleto, quien nos ayudó con el Quechua, realmente no hubiésemos podido llegar a compartir tanto.
Mientras el tiempo iba pasando, seguían apareciendo varios momentos especiales, uno de ellos fue cuando las niñas y niños más pequeños, nos enseñaron sus cuadernos con trazos  de cómo  ellos escribirían  sus nombres en español. Porque el Quechua es lo normal para ellos, pero el español lo aprenden para poder relacionarse con visitantes. Sin embargo, tuve que reconocer, que somos nosotros quienes tenemos que adaptarnos a su comunidad, respetar y admirar su cultura, aprender de su trabajo y su dialecto. Más y más, reafirmaba mi interés en trabajar para acompañarlos a tener  más oportunidades para ellos. Como cualquier niño que empieza a andar en este mundo, los de Cuncani también son brillantes, creadores, fuertes, inteligentes y con un respeto por la tierra muy especial, uno que no he visto en la ciudad, jamás.

IMG_9878Sin temor a equivocarme, siento que en esos días aprendimos más de lo que esperábamos. Es decir, los talleres fueron importantes, pero creo que más poderoso es el cambio que puede tener  quien aprenda de la realidad de nuestras comunidades. Finalmente regresamos a Urubamba para juntarnos con las chicas. Ellas habrían tenido su experiencia y sus propias conclusiones. Por nuestra parte, cada uno quería regresar a casa y contarle a todos lo que habíamos aprendido.

Las actitudes en las que tanto pensaba antes de iniciarse el programa, fueron muy reconfortantes. Mis amigos y amigas en Media Luna hicieron un extraordinario papel presentando sus talleres y demostraron una vez más que su trabajo en turismo rural es maravilloso; uniendo no solo a los extranjeros con esta mina de belleza que es el Perú, sino también a nosotros mismos peruanos, quienes tenemos la suerte de vivir en esta parte del planeta.

Quiero terminar de contar mi experiencia, animando a más personas a que se animen a trabajar por el cambio a que sean el cambio, así como lo intentamos nosotros. Siempre hay un espacio para quien quiere conocer más sobre otros espacios, sobre Desarrollo Humano Responsable. El futuro aguarda y cada persona es pieza clave para lo que nos falta alcanzar.

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Cuncani: el hogar de la sonrisa

Por Verónica Franco.

Pocas veces he tenido la oportunidad de vivir experiencias que signifiquen un impacto emocional importante. A veces suceden sin siquiera esperarlas o buscarlas. Cuncani resultó ser una inesperada y maravillosa combinación de emociones.

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              Recreo en la Escuela de Cuncani

No sé si es muy fácil describir la pobreza. Decir “nada” no resulta suficiente. La pobreza hay que verla, sentirla, olerla, oírla. No sé si con palabras se puede describir la falta, la indiferencia, la distancia, la nada.

En el 2013, cuando comenzó el Programa de Almuerzos en Cuncani, me gustó mucho la idea de colaborar con su proyecto, siempre en la línea del desarrollo humano. A lo largo de dos años de mi contribución, mi idea de Cuncani fue construida sobre la base de las fotos que vi o de las historias que escuché. Nunca aterricé en lo que realmente era Cuncani. Recuerdo que por Navidad, los padrinos y madrinas pudimos mandarles algún regalo a nuestros ahijados y al preguntar qué se les podía mandar, la respuesta fue: “En realidad, los niños no tienen nada.” En ese momento no atiné, o tal vez no pude, esbozar una idea en mi cabeza acerca de que es “no tener nada”. No sabía que tiempo después podría comprobarlo.

En 2015, al conocer a Yusra y a Tahira, miembros de Nexos Comunitarios, me animé a ir a Urubamba con el objetivo de conocer Cuncani. Ya no era madrina, pero la intención de conocer el trabajo de Nexos Comunitarios y a los niños  y niñas de Cuncani siempre hizo que ese viaje quedara pendiente. Finalmente lo hice y así llegué a Urubamba a mediados de octubre de este año.

Dos días después de mi llegada comenzó el gran viaje, el cual realizan los miembros de NC todas las semanas. El bus nos recoge a las 4 de la mañana, cuando todo está muy oscuro y en silencio, y subimos todos los alimentos que servirán para preparar los almuerzos de esa semana para los niños de Cuncani. Camino a Calca recogemos a un grupo de maestros que se quedan de lunes a viernes en Cuncani y otros en comunidades cercanas. Seguimos nuestro recorrido y de pronto nos detiene una buena cuota de realidad: un paro de pobladores de Calca. Reclamaban la reparación y el asfaltado de la pista que une Calca con el resto de pueblos, por donde pasan diariamente miles de vehículos, incluyendo los camiones de Odebrecht, empresa que lleva a cabo la construcción de un gaseoducto. Tuvimos que volver a Urubamba con todos los alimentos de Cuncani, teniendo en cuenta que ese día los niños se quedarían sin almuerzo. Sentí mucha desilusión al no poder llegar a nuestro destino, el objetivo de mi viaje era visitar Cuncani, y tuve miedo también de no poder llegar nunca, ya el único día que me quedaba libre era el martes, pero si el paro no se levantaba, sería imposible llegar. Finalmente, el paro terminó la tarde del lunes.

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     Disfrutando de los columpios de la Escuela

El martes llegamos a Cuncani, después de 3 horas y media de viaje desde Urubamba y de hacer uso de 3 diferentes tipos de transporte. Cada pueblo que pasábamos era más pobre que el anterior, habían más carencias, el ruido y el trasporte iban desapareciendo, y el frío iba aumentando. Cuando llegamos a la escuela de Cuncani, todos los niños y niñas corrieron a recibirnos con una inmensa alegría. Bajo del bus y me doy cuenta que estamos en medio de las montañas, rodeados por ellas y bajo un sol, que aunque intenso no calienta. Ayudo a bajar los alimentos para el almuerzo y comienzo a mirar a mi alrededor. Dos salones de clase a un extremo, un comedor junto a una cocina muy sencilla al medio, baños y un tercer salón al otro extremo. Nada más, ese es todo el colegio. Y al frente, el río. Doy algunas vueltas, les digo mi nombre a algunos niños que me lo preguntan y sigo observando.

Mientras camino mirando los alrededores, me presentan al profesor de inicial, Anacleto. Muy sonriente y amable me da la mano y la bienvenida. Yusra y Tahira, miembros de NC que realizan el proyecto Foto-Voz en Cuncani, además del proyecto de mantenimiento del biohuerto, se retiran a conversar con la directora mientras yo me quedo con Anacleto. Le pido que por favor me permita estar en su clase y observarla. Superando todas mis expectativas, me invita a participar de la clase y me pide que les enseñe algunas palabras en inglés a los niños (yo soy profesora de inglés). Me siento con los niños en semicírculo, como si fuera una alumna más. No entendía nada ya que los niños de esas edades, 3, 4, 5 años, sólo son quechua hablantes. Comenzamos la clase repitiendo los números en quechua, situación que a mi me resulta muy difícil porque no sé quechua. Los niños y niñas a mi costado me ayudan con la pronunciación. Luego Anacleto me pide que escriba en la pizarra algunas palabras en inglés. Él escribe “casa”, luego yo escribo “house” y finalmente el vuelve a escribir “wasi”. Así tuvimos nuestra clase trilingüe. Luego de aproximadamente media hora, los niños y niñas se levantan para que Anacleto les ponga un poquito de jabón en las manos: era la hora del desayuno. Todos salimos a enjuagarnos las manos, pero no había agua así que tuvimos que correr al río. El agua era muy helada, tan helada que el viento hacía que te dolieran las manos. Corrimos de vuelta al comedor y ahí nos esperaba el desayuno, distribuido tres veces por semana por el programa social Q’ali Warma: arroz con leche. Cuando terminamos, volvimos a la clase. Pasó un rato más y cruzamos el río para jugar pelota.

No hubo ni un solo instante de esas 3 o 4 horas en que las niñas y niños no dejaran de sonreír. Me es muy difícil describir en palabras lo que me hicieron sentir a través de su alegría. Si pudiera ensayar algunas diría, a manera de pregunta ¿Es posible sonreír ante tanta pobreza? ¿Es posible que jugar pelota, cantar canciones, tirar la pelota al río y luego correr a sacarla sean suficientes motivos para reír, incluso a carcajadas?

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Deseo con todo mi corazón que estos niños conserven su sonrisa, a pesar del frío, de la falta, de la indiferencia de un Estado para el que no existen, de la distancia… Tal vez ese sea el único motor que los guíe en la búsqueda de nuevas oportunidades para crecer y desarrollarse. Y así también les agradezco por haberme enseñado lo simple que resultan algunas cosas que pasan desapercibidas ante los ojos adultos pero que son, sin lugar a dudas, las grandes cosas de la vida.

Una GRAN noticia (Programa de Almuerzos en Cuncani 2015)

A lo largo de estos tres últimos años, hemos aprendido mucho sobre la salud de l@s niñ@s, cómo debe evaluarse, cómo puede mejorarse y que además, existen otros factores, además de la nutrición, que influyen en ella.
Cuando iniciamos este programa, encontramos que del número total de participantes (68), el 7% de ell@s sufrían de anemia severa, el 61% de anemia moderada y el 31% estuvieron sanos.
Gráfico de estado de salud de niñ@s en Marzo de 2013
Hemos realizado 3 chequeos de salud por cada año y durante el primer año, los resultados dependían de la estación en la que se encontraban, mientras más frío hacía, más difícil era proveer una mejor nutrición a l@s niñ@s y de otros factores que aún requieren una investigación más profunda.
Sin embargo, l@s niñ@s del Programa, han mejorado su salud en los últimos 12 meses. En julio del año pasado, el Ministerio de Salud hizo el chequeo respectivo (debido a las bajas temperaturas que se han registrado durante los últimos años en la zona), y a diferencia de otros años, tod@s l@s niñ@s  de Cuncani estuvieron sanos. Quizá en otras regiones del país, esta situación no es tan sorprendente, pero para el nivel de vida de los habitantes en Cuncani (y en comunidades cercanas), esta noticia es bastante alentadora y poco común.
Hace unas semanas hemos hecho el segundo chequeo médico de este año, a l@s niñ@s del Programa de Almuerzos y estos son los resultados:
Gráfico de estado de salud de niñ@s en Julio de 2015
¡Sí! ¡El 96% de l@s niñ@s se encuentran sanos! El 4% de niñ@s que requieren de tratamiento contra la anemia, se encuentran en una situación que será controlada en los próximos meses. ¿No es esta una gran noticia? ¡Es una GRAN noticia!
Nos quedan aún, 5 meses para terminar el Programa de Almuerzos en Cuncani y tenemos retos muy grandes:
  • Seguir mejorando la salud de TOD@S l@s niñ@s del Programa de Almuerzos en Cuncani.
  • Preparar adecuadamente (mitigando los riesgos que aparecerán) los cambios en el Programa de Almuerzos en Cuncani para el año 2016.

Quisiéramos agradecer a tod@s nuestras madrinas y padrinos por su apoyo constante en esta tarea, a tod@s las personas que han asistido a nuestros eventos de recaudación de fondos durante estos años y por último, pero no menos importante, a todas las madres y padres de l@s niñ@s de Cuncani, quienes han cumplido disciplinadamente con su compromiso: preparar todas los almuerzos del Programa.

¡Muchas gracias!